6 ene. 2012

Tadzio y Von Asenbach, Silvana Mangano en Muerte en Venecia

Incluso Ken Russell realizó en su aburrido biopic sobre Mahler un breve gag donde parodia las miras de Tadzio.


Spoofed Asenbach 




The real film. 







LAS MIRADAS DE TADZIO

Primera mirada: “sus extraños ojos, de un gris crepuscular, se encontraron con los de Aschenbach que, sumido en la contemplación y con el diario en sus rodillas, había seguido al grupo con la mirada”.

“Era evidente que todos lo deseaban, cortejaban y admiraban. Aquel al que llamaban X besó al hermoso Tadzio. Y estuvo tentado de amenazarlo con el dedo”.

Segunda mirada: “el muchacho bajó modestamente los ojos y volvió a alzarlos al instante en dirección a él, abriéndolos con la gracia y suavidad que le eran propias”.

“Temía mucho hacer el ridículo”.







Tercera mirada: “en los ojos de Tadzio sí brillaba un deseo de explorar, una indagación pensativa; su andar se tornaba vacilante, bajaba la mirada al suelo y volvía levantarla con gesto adorable, y cuando ya había pasado, algo en su actitud parecía insinuar que sólo la buena educación le impedía volverse”.

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La sonrisa de Tadzio: “La alegría, la sorpresa y la admiración debieron de reflejarse claramente en él cuando su mirada se cruzó con la del añorado ausente, y en ese mismo instante Tadzio sonrió: le sonrió entreabriendo poco a poco los labios en una sonrisa elocuente, familiar, franca y seductora. Era la sonrisa de Narciso inclinado sobre el espejo del agua, esa sonrisa larga, profunda y hechizada que acompaña el gesto de tender los brazos hacia el reflejo de su propia belleza; esa sonrisa que se contrae muy levemente ante el desesperado esfuerzo de besar los dulces labios de su sombra; una sonrisa coqueta, curiosa y un tanto atormentada, diluida y delusoria”

“¡No debes sonreír así! ¿Me oyes? ¡A nadie hay que sonreírle así!”

“Abrumado y sacudido varias veces por escalofríos, musitó la fórmula fija del deseo, imposible en este caso, absurda, abyecta, ridícula y, no obstante, sagrada, también aquí venerada: - Te amo -”

“Pues nada angustiaba más al enamorado que la posibilidad de que Tadzio se marchara, y no sin temor se daba cuenta de que, si esto ocurría, él no sabría ya cómo seguir viviendo”

“Empezó a perseguirlo, a acosarlo”

“A través de los vapores y destellos, Aschenbach pudo ver cómo el adolescente volvía la cabeza, lo buscaba con la mirada y lo reconocía”

“Ante la puerta de Tadzio… apoyar su frente en ella y permanecer así largo rato, en un estado de embriaguez total, a riesgo de que lo sorprendieran en tan absurda postura”

Cuarta mirada: “A ratos también… volvía la cabeza con un gesto ora titubeante y circunspecto, ora vivo y repentino, como queriendo sorprender a alguien, y miraba por sobre el hombro izquierdo en dirección al enamorado. Pero sus ojos no encontraban los de éste, pues una denigrante aprensión obligaba al descarriado a refrenar ansiosamente sus miradas”

Quinta mirada: “Se atrevió a alzar los ojos hacia Tadzio y pudo observar que el efebo, en respuesta a su mirada, permanecía tan serio como él, exactamente como si aceptara su comportamiento y la expresión de su rostro a las del otro, como si toda la animación que lo rodeaba no tuviera sobre él poder alguno al no ser compartida por el solitario”

El suspiro: “Tuvo que hacer un esfuerzo para no ocultar el rostro entre las manos. Además, había creído advertir que, en Tadzio, el gesto ocasional de enderezarse y respirar se debía a una opresión del pecho, a una necesidad de suspirar”

Sexta mirada: “Al quedarse a ratos solo, volvía de vez en cuando la cabeza por encima del hombro para asegurarse, con una mirada de sus extraños ojos grises, de que su enamorado lo seguía. Lo veía y no lo delataba”






Visconti's own mother memories living la Belle Epoque. She was a Duchess and the richest woman in Milan. 




















Visconti modela a Silvana a imagen de Donna Carla, su madre 






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