2 abr. 2012

¿Por qué amo París?


Disfrutar de París también es entrar en una boulangerie y comprar la tarta / quiche / pan que más te entre por la vista. Los mayores orgasmos de mi vida han sido comiendo pasteles en París. 

Callejear y perderse es imprescindible, en especial perderse, en una ciudad en el que cada esquina parece hecha a propósito para que te mueras, momentáneamente, de belleza. 
Evita los aglomeraciones turísticas, es decir, que sí, que el Arco de Triunfo es maravilloso y Notre Dame, etc también, pero en vez de verlas desde el ángulo de Campos Elíseos, tienes otras OCHO o nueve avenidas desde las que disfrutar del arco. 

Midnight in Paris Woody Allen - YouTube

Ese precioso homenaje de W.Allen capta algo, pero no todo lo hermoso que es París. 

Para mí los imprescindibles son otros: La place des Vosgues, Jardin de Luxemburg, los cafés Le deux magots et Café de Flore, la Place Vendome, sentarse en una terraza (la que sea) y dejar pasar la vida delante de ti, por eso "flaneur" sigue siendo un vocablo del siglo XIX aún usado hoy en día. 

Lo que más me impresiona es la gente, al igual que en Londres o NY, París es la otra capital del mundo, sin rival en cuanto a la belleza de sus habitantes y visitantes. Jamás he visto gente más guapa que en esas tres ciudades. Los negros / as son medio modelos, los árabes son guapos, los feúchos viven en España. Los parisinos tienen ese charme, ese saber vestir, no importa qué lleves, sino el cómo, da igual si es una camiseta de 2 euros, allí les sienta distinto. No hay nada más que ver las mil formas que tienen para decir bufanda, pañuelo, echarpe en un idioma, no digamos las distintas maneras de ponérselas. 

Hasta en los diversos programas de PALETOS por el mundo, los españoles (en especial ellas) parecen más jóvenes, más guapas, muchísimo más delgadas, más integradas, más sofisticadas en París que en ningún otro lado, se olvidan de los tintes, de las perlas, del Ralph Lauren, ay, ¡qué falta de París! 

Si tuviera que escoger sólo una visita de toda la ciudad, creo que me quedaría con recorrer el Sena a PIE, desde Isla de Saint Louis (una de las mejores heladerías del mundo, Berthillon está allí) hasta el puente de Passy. 

París cambia según la luz que reciba del sol. Las nubes nunca me han parecido más hermosas que allí. No es lo mismo ver París de mañana, que de tarde, que de noche, con llovizna o bajo el sol. Todo cambia por arte de magia, por eso se le llama la ciudad de la luz.

Montmartre dejó de ser el epicentro de la Bohemia en la primera guerra mundial. Las vanguardias de los años 20's, como el surrealismo, se reunñian en MONTPARNASSE, que tuve sus veinte años de gloria hasta 1939 con la drôle de drame.
El barrio es más conocido ahora por Amelie Poulain y los sex shop de Clichy que por la bohemia. Callejear es un deber, subir y bajar las cuestas, coger el funicular si se está cansado, admirar las vistas, y huir de los dibujantes, yo creo que son rechazados de escuelas de Bellas Artes, que están en la mítica plaza du Tertre a la caza y captura de turistas despistados.

Montparnasse nunca fue tan bonito como Montmartre, entre la estación del TVG y el espantoso rascacielos, lo noto muy contaminado, aunque tiene sus cafés gloriosos (Le dome, Coupule), el barrio en genenal se aburguesó, o lo que es lo mismo, que es aburrido.

El Canal Saint Martin y los distritos 19 y 20 son los barrios de la actual "bohemia", si es que se pueden pagar los desorbitados precios de los alquileres. Saint Martin es de BoBos (Bohemian Bourgeois), concepto nacido por y para ese barrio (películas: Hotel du nord, Cena de amigos). El XX tiene zonas peligrosas, está lejos, no es turístico (a pesar de Belville, Chinatown, el barrio judio de hoy en día) por lo que la verdera bohemia se asienta allí o en el 13 (barrio que tampoco conozco, donde Frank Gehry hizo la sede de la Cinemateque a lo Guggenheim, barrio donde se desarrolla la acción del último y premiado con el GONCOURT libro de Michel Houellebecq).

París es grande, y en cada cuadradito del mapa de un kilómetro cuadrado hay tanto que ver, que hay que tomárselo con calma. No se nos agobie nadie, a París siempre se vuelve.
Yo en esta visita pretendo ir a las zonas que nunca he pisado, como el 16, el barrio de la inmensa riqueza con sus palacios (Rothschild) y el Bois de Boulogne.

Me voy a hospedar con couch surffing. Me he apuntado y al cuarto día he hospedado y guíado a mi primer invitado (belga).
No sé donde voy a pasar el verano, lo más seguro que Berlín, pero la atracción de París, si encuentro algo "razonable" de precio, es imbatible.




 Una breve filmografía con buenas películas que llevan en su título Paris. 






Dos películas recientes no tan buenas. 




Tres obras maestras: un René Clair, el cortometraje ganador del Oscar Le ballon rouge, y la película más recordada de Jacques Becker.





Muerte y sexo en un piso de París. Brado se desnudaba y usaba mantequilla, de lo mejor que rodó Bertolucci. Música jazzy tango de Gato Barbieri, fotografía de Storaro, colores sacados de los cuadros de Francis Bacon que aparecen en los títulos iniciales, ?qué más se puede pedir, mantequilla quizás? 




1 comentario:

  1. Anónimo4/09/2012

    Concuerdo completamente contigo

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